Sol, siempre vuelve a su mundo interior
Siempre tuve actividades que no les gustan a otros. Cuando era pequeña aún era inocente, hacia todo sola, jugaba sola pasaba horas frente al espejo, maquillándome, castigando mi cabello con peinados, recreando alguna escena dramática de alguna novela, cualquier excusa de drama era apropiada para que yo entre en escena, creaba mis propias ficciones y actuaba como si fuera una estrella de TV.
Nunca necesité compartir mis proyectos desopilantes con nadie y cuando mis primos aceptaban participar de mis planes siempre era bajo mi consentimiento, sabían que deberían someterse a mí si aceptaban formar parte de mi juego. Ya, más grande mis “amigas” bailaban al compás de las letras de Reina Reech “patéticas” y yo meneaba mi melena con el más puro heavy de Metallica, mientras los otros ivan a andar en bicicleta, yo me quedaba en la vereda de Pam leyendo algún libro, ó escuchando música en mi walkman.
Siempre tuve actividades que no les gustan a otros. Cuando era pequeña aún era inocente, hacia todo sola, jugaba sola pasaba horas frente al espejo, maquillándome, castigando mi cabello con peinados, recreando alguna escena dramática de alguna novela, cualquier excusa de drama era apropiada para que yo entre en escena, creaba mis propias ficciones y actuaba como si fuera una estrella de TV.
Nunca necesité compartir mis proyectos desopilantes con nadie y cuando mis primos aceptaban participar de mis planes siempre era bajo mi consentimiento, sabían que deberían someterse a mí si aceptaban formar parte de mi juego. Ya, más grande mis “amigas” bailaban al compás de las letras de Reina Reech “patéticas” y yo meneaba mi melena con el más puro heavy de Metallica, mientras los otros ivan a andar en bicicleta, yo me quedaba en la vereda de Pam leyendo algún libro, ó escuchando música en mi walkman.
Adoro mi mundo interior, mi multifacético mundo privado, que aunque intento nunca podré describir con las palabras justa en esta hoja, estas letras son cómplices una de la otra y del punto final. Es tan creativo, de tanto colores, matices y aromas que es difícil terminar con mi dependencia adictiva. Quisiera que este ocio tuviera sentido para ellos los demás, quizás ahora les parezca estúpido y se rían sobradamente de mí, o su indiferencia siga irrevocable. Poco me importa.
