Algo tenía que pasar...
Caminando con L 10º de temperatura, después de habernos recorrido 5 tiendas buscando medialunas con jamón y queso para meter al horno y acompañarlas con té o café con leche, y consiguiéndolas por que a veces tiene suerte, nos dirigimos a la cueva de Elvira.
-Le.. ayer volviendo de San Telmo Y cuando faltaban dos kilómetros para llegar a casa, vi pasar a P mi 1º novio, y en menos de 10 minutos me crucé a mi 2º novio, y a la mañana siguiente a la portera de mi colegio primario que no sé por qué, se acordaba de mi nombre y al darme vuelta me dijo – ¿te acordás de mí?- si, claro ¿Mar..cela? Si, me contestó me preguntó como estaba, un par de pavadas y siguió. Después de que por la ventanilla del bondi vi a P se me vinieron a la mente momentos que pasamos, los cuales nunca había recordado, cuando pasó el segundo no se me movió un pelo, y lo de Marcela fue loquísimo, se acordaba de mi después de casi diecinueve años.
Le me dijo que ese día era especial, y no sé cuantas sartadas de taradeses más.
Lo que si sé, es que no me interesa volver a verlos, ni que me recuerden el tiempo que ha pasado.
Pero hoy voy a recordar a Pablo.
Recuerdo el día que conocí a P, ya no puedo escribir su nombre pero si puedo escribir sobre él. Lo conocí en Junio del 1996 en un cumpleaños de 15 al cual no quería asistir, por que no quería vestirme para la ocasión. Finalmente me convencieron, fui con medias de nylon negras, mini (no se volvió a repetir, detesto las mini-faldas) y no recuerdo bien que llevaba arriba, pero era toda una diosa ecepto por los modales con los que encaré la bebida, amanecí borracha con las medias corridas en el baño de mi casa, helada. Pablo estaba con un grupo grande de chicos, todo skaters por como vestían y en esa época solo los de esa onda usaban los pantalones caídos y seguro que el 90% eran colados, lo digo por la vestimenta, no daba ir así vestido aunque yo en el 15 de mi prima me aparecí a la mitad de la noche con pantalón chupin, all Stars negras y una remera de Jesucristo que decia: la muerte de un ídolo…y algo más que no recuerdo, o sea que no tendría que haber juzgado ya que en la fiesta de mi prima todos me miraban pero ese es otro rollo. Bueno, como decía, pablo estaba en la misma mesa que nosotras yo, borracha, se acercó y me dijo al oído – ¿tu nombre?- le balbucee algo, le habré dicho Roberta, no recuerdo, lo único que sé es que él ya sabía a que escuela iva, a que división a que turno y quienes eran mis dos mejores compañeras, sin que yo se lo dijera, luego comprobé por otra chica del colegio amiga de él, que pablo había pedido mis datos hace rato (me tenía fichada) lo cual no me gustó para nada y me alejé, pero él, como lo fue siempre, se puso “insistente” y para sacármelo de encima le di “la dirección de la casa de mi amiga” me dejó en paz. Al jueves de la semana entrante tipo nueve de la noche se presentó e la casa de mi amiga o sea “mi casa”, tocó el timbre esperando que yo saliera claro, yo no vivía ahí y mi amiga no estaba, pero el padre de mi amiga sí, y le dijo que yo no vivía ahí que vivía en diagonal a esa casa (señalándosela), no advertimos al papá canchero de mi amiga por que nunca se nos ocurrió que ese aparato que conocimos y el cual solo le gustó a mi amiga, apareciera algún día.
Se fue para mi casa, no me quedó otra q recibirlo en la puerta ya que él tenia 19 años y mi vieja me mataba si le contaba como lo conocí, recuerdo que también le mentí sobre su edad, en eso llego mi amiga y ella “chocha” lo adoptó como mi novio. Lo resultante es que fuimos y no fuimos novios, yo no quería amoríos de adolescente como el resto de las adolescentes del planeta, y el me decía que yo era la mujer de su vida y creo que me espero hasta hace cinco años. Pasó por muchas cosas, pasamos juntos por muchas cosas, él con su rebeldía yo con la mía y mi anorexia pisándome los pies. Nos queríamos en ese tiempo y nos recordábamos anualmente hasta hace un año antes que me vaya a España. No lo volví a ver, hasta ese viernes por aquella ventanilla. Supongo que su 2º hijo ya tendrá un año.
Caminando con L 10º de temperatura, después de habernos recorrido 5 tiendas buscando medialunas con jamón y queso para meter al horno y acompañarlas con té o café con leche, y consiguiéndolas por que a veces tiene suerte, nos dirigimos a la cueva de Elvira.
-Le.. ayer volviendo de San Telmo Y cuando faltaban dos kilómetros para llegar a casa, vi pasar a P mi 1º novio, y en menos de 10 minutos me crucé a mi 2º novio, y a la mañana siguiente a la portera de mi colegio primario que no sé por qué, se acordaba de mi nombre y al darme vuelta me dijo – ¿te acordás de mí?- si, claro ¿Mar..cela? Si, me contestó me preguntó como estaba, un par de pavadas y siguió. Después de que por la ventanilla del bondi vi a P se me vinieron a la mente momentos que pasamos, los cuales nunca había recordado, cuando pasó el segundo no se me movió un pelo, y lo de Marcela fue loquísimo, se acordaba de mi después de casi diecinueve años.
Le me dijo que ese día era especial, y no sé cuantas sartadas de taradeses más.
Lo que si sé, es que no me interesa volver a verlos, ni que me recuerden el tiempo que ha pasado.
Pero hoy voy a recordar a Pablo.
Recuerdo el día que conocí a P, ya no puedo escribir su nombre pero si puedo escribir sobre él. Lo conocí en Junio del 1996 en un cumpleaños de 15 al cual no quería asistir, por que no quería vestirme para la ocasión. Finalmente me convencieron, fui con medias de nylon negras, mini (no se volvió a repetir, detesto las mini-faldas) y no recuerdo bien que llevaba arriba, pero era toda una diosa ecepto por los modales con los que encaré la bebida, amanecí borracha con las medias corridas en el baño de mi casa, helada. Pablo estaba con un grupo grande de chicos, todo skaters por como vestían y en esa época solo los de esa onda usaban los pantalones caídos y seguro que el 90% eran colados, lo digo por la vestimenta, no daba ir así vestido aunque yo en el 15 de mi prima me aparecí a la mitad de la noche con pantalón chupin, all Stars negras y una remera de Jesucristo que decia: la muerte de un ídolo…y algo más que no recuerdo, o sea que no tendría que haber juzgado ya que en la fiesta de mi prima todos me miraban pero ese es otro rollo. Bueno, como decía, pablo estaba en la misma mesa que nosotras yo, borracha, se acercó y me dijo al oído – ¿tu nombre?- le balbucee algo, le habré dicho Roberta, no recuerdo, lo único que sé es que él ya sabía a que escuela iva, a que división a que turno y quienes eran mis dos mejores compañeras, sin que yo se lo dijera, luego comprobé por otra chica del colegio amiga de él, que pablo había pedido mis datos hace rato (me tenía fichada) lo cual no me gustó para nada y me alejé, pero él, como lo fue siempre, se puso “insistente” y para sacármelo de encima le di “la dirección de la casa de mi amiga” me dejó en paz. Al jueves de la semana entrante tipo nueve de la noche se presentó e la casa de mi amiga o sea “mi casa”, tocó el timbre esperando que yo saliera claro, yo no vivía ahí y mi amiga no estaba, pero el padre de mi amiga sí, y le dijo que yo no vivía ahí que vivía en diagonal a esa casa (señalándosela), no advertimos al papá canchero de mi amiga por que nunca se nos ocurrió que ese aparato que conocimos y el cual solo le gustó a mi amiga, apareciera algún día.
Se fue para mi casa, no me quedó otra q recibirlo en la puerta ya que él tenia 19 años y mi vieja me mataba si le contaba como lo conocí, recuerdo que también le mentí sobre su edad, en eso llego mi amiga y ella “chocha” lo adoptó como mi novio. Lo resultante es que fuimos y no fuimos novios, yo no quería amoríos de adolescente como el resto de las adolescentes del planeta, y el me decía que yo era la mujer de su vida y creo que me espero hasta hace cinco años. Pasó por muchas cosas, pasamos juntos por muchas cosas, él con su rebeldía yo con la mía y mi anorexia pisándome los pies. Nos queríamos en ese tiempo y nos recordábamos anualmente hasta hace un año antes que me vaya a España. No lo volví a ver, hasta ese viernes por aquella ventanilla. Supongo que su 2º hijo ya tendrá un año.