Tengo un amor absolutamente pasional y a primera vista con esta ciudad, tan hospitalaria y desconfiada.” Llegó Joaquín Sabina a la Argentina y, con él, el pequeño revuelo que puede armar un artista que está a días de llenar dos veces la cancha de Boca, entre otros estadios del país y de Montevideo. “Y, aunque parezca vanidoso, hemos dicho que no a un tercer Boca”, deslizó el andaluz en la conferencia de prensa que dio en el coqueto Hotel Faena de Puerto Madero. El primero de sus shows será hoy, en Montevideo. Entre los anuncios de la conferencia de prensa, Sabina habló de la concreción de una gira conjunta con Joan Manuel Serrat, a partir de mayo del año próximo. “No seremos uno más uno, sino juntos y revueltos. Haremos canciones nuevas, y quizás un disco. No está ciento por ciento definido, pero sí al noventa”, adelantó.

Buenos Aires: “Tengo un amor absolutamente pasional y a primera vista con esta ciudad, tan hospitalaria como desconfiada. Al principio no se fía mucho cuando llegas, pero si ve que lo haces en serio y te aporteñas, como he hecho yo, entonces te da todo, y más. Demasiado, para mi gusto. La relación que tiene esta ciudad con los artistas los puede enloquecer. Los hace vivir en una especie de nube, y los lleva de nube a nube en limusina. Y eso no me parece que sea lo mejor para un artista”.
- El arte: “Yo soy un artesano, en el mejor sentido de la palabra. Un artesano que hace una silla poniendo el alma en ella. Y una canción debe ser un sitio donde uno se pueda sentar a descansar, dormir o soñar. Es un oficio, somos una especie de mediums, gente que ha tenido la suerte de poder dedicar el tiempo a contar lo que otros no pueden contar, porque están trabajando en otras cosas”.
- Pinochet: “Le tengo un enorme desprecio a la muerte. Esa señora no merece ni que se hable de ella, uno debe celebrar todos los días la vida. Ni siquiera celebro cuando se muere gente que no dejó que sus enemigos murieran en la cama, como Pinochet. Me da un poquito de alegría, pero no brindo con champán”.
- Arjona: “He escuchado las canciones de Arjona y ha estado un día en mi casa, pero no voy a hablar de qué me parecen sus canciones, porque sé que hay por ahí rodando un montón de odiosas comparaciones. Me parece un cantante estupendo”.
- Diego y la droga: “Lo de Diego es absolutamente milagroso, él está perfecto. Y es más coherente de lo que muchos creen, dice que está asustado porque el drogadicto lo es siempre. Yo siempre conté que el día que dije que no, hace seis años, fue hasta hoy. No diré que no he tenido alguna vez cierta nostalgia, pero no me he internado, no he ido a hacer cosas de alcohólicos anónimos cobardes, detesto absolutamente a los psiquiatras. Se puede dejar sin transformarse en una monja fundamentalista. Hay médicos amigos que me dicen que estoy haciendo más daño ahora que antes, porque digo que uno se puede quitar facilísimamente. Fue lo que me sucedió a mí. Me dicen que no. Bueno, yo me quité, de la noche a la mañana, no sueño con eso. No tengo la menor vocación de evangelizador, ni me voy a convertir en un tipo que juega partidos contra la droga”.
- Las colas: “Que la gente haga colas para comprar entradas para mis shows me parece muy raro, porque yo no haría cola para nada. Pero es muy emocionante y lo vivo un poco como si lo estuviera viendo de afuera. Es difícil creer que estas cosas le pasen a uno”.
- El brillo: “Todavía no llegó el disco brillante, ni el libro brillante, ni el polvo brillante. Uno siempre piensa que se quedó corto”.