Recibir caricias maternas en nuestra infancia no sólo nos beneficia al darnos una vida adulta menos asustadiza, más equilibrada, sino que además deja huellas de ADN de las crías. Los besos de las madres imprimen carácter. No sólo ocupan un lugar fundamental en nuestra memoria (algunos recordaran si fueron menos o más mimados) sino también en nuestra escritura genética. Por lo visto, si en tu infancia has recibido muchas caricias se refuerza tu ADN que controla la respuesta cerebral contra la ansiedad. Y las crías pueden transmitir genéticamente esta disposición más favorable, de manera que una madre que besa esta legando fortaleza emocional a toda la línea de su descendencia. Aunque esta huella puede revertirse y estropearse con una infancia descuidada. De hecho en el experimento se intercambiaron ratones hijos de madres afectuosas con ratones hijos de madres descuidadas, y las crías se adaptaron genéticamente a la madre adoptiva. Es decir mejoraron o empeoraron dependiendo de la cantidad de afecto que recibían.
Yo no sé hasta que punto las relaciones entre hombres y mujeres tienen que ver con nuestro origen biológico, pero si creo que tiene que ver mucho lo cultural, entonces podríamos pensar que aquellos niños varones a los que no se acariciaba, mimaba, besaba demasiado, por considerarlo poco viril, ¿han dejado empobrecido determinada zona del ADN de algunos hombres? Por si acaso hay que abrazar más a los niños varones al menos mientras se dejen.

Las ratas:
A fin de año, en el brindis, en un mundial, después de un viaje….son algunas de las situaciones en que un hombre aceptaria recibir un abrazo espontáneo. Después de leer el estudio saco mis conclusiones.

Todas sabemos que para sentirnos bien con nuestro medio limón necesitamos ser acariciadas, salvo las (benditas raras excepciones) algunas no lo necesitan tanto como otras, yo en mi caso puedo decir que sí, soy de las mimosas, tampoco para que estés todo el día con el bracito al hombro…pero… sólo se ponen tiernos espontáneamente, cuando intentan conseguir algo, como por Ej.: sexo y nosotras somos muy tontas que creemos que podemos recibir caricias de ellos así por que si, sólo por regocijo sentimental. Salgo a la calle y veo ciento de mujeres desesperadas por algún arrumaco, otros tantos hombres corriendo despavoridos de situaciones como estas. En hombres que se encuentran instalados en relaciones más consolidadas (creo yo) prefieren un sopapo antes que una demostración de cariño físico por más inocente que sea, las caricias les resultan algo realmente incómodo, hagan la prueba, tomen de la mano a un hombre de estos avinagrados y van a ver como enseguida intentan soltarse con alguna excusa como servirse más café, arreglarse la corbata, rascarse, podrán hacer su propio estudio basado en la rigidez muscular de sus manos, ese ay ay ay.